El llamado TIFF, como le dicen los locales, cumplió su cometido de costumbre, aunque las ventas se reportaron previsiblemente menos exitosas. Dada la crisis, los compradores se vieron más cautelosos. No hubo en esta ocasión un éxito total, como lo fue Quisiera ser millonario en 2009. La película de Danny Boyle se volvió de visión obligatoria en el festival, ganó con ventaja el premio del público y se perfiló desde entonces como una candidata segura al Óscar. Ningún título prometió esa onda expansiva este año.Esta vez el público votó mayoritariamente por Precious: Based on the Novel “Push” by Sapphire (sí, ese es su título completo. ¿Cabrá en una marquesina?). El segundo largometraje de Lee Daniels ya había ganado tres premios en Sundance y puede comprobarse la medida de su alcance publicitario por la visita al festival de su productora ejecutiva, nada menos que Oprah Winfrey. Si alguien lleva la cuenta de películas canadienses que han ganado aquí, pero no se han distribuido en México, el premio al mejor largometraje fue para Cairo Time, de Ruba Nadda, y el de mejor opera prima para The Wild Hunt (La caza salvaje), de Alexandre Franchi.
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Fuente: La Jornada - Mariah Connection
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